Lanzamiento de cargas no guiado
Los paracaídas de carga no guiados se diseñan por lo general para un solo uso, lo que convierte la rentabilidad en un objetivo de diseño y no en un efecto secundario.
Redonda, cuadrada o en racimo
Para cargas de más de 500 kg la norma son las campanas redondas: más sencillas de fabricar, intrínsecamente más resistentes y muy fiables con cargas elevadas. Para cargas más ligeras, las campanas cuadradas pueden dar una velocidad de descenso menor y una mejor estabilidad frente al balanceo pendular, a costa de un mayor coste de producción. Los racimos —redondos, cuadrados o una combinación de ambos— son la vía económica con varias campanas pequeñas disponibles comercialmente; su número ajusta la velocidad de descenso al peso y a la sensibilidad de la carga.
Después de la toma de tierra
La mayoría de los sistemas de lanzamiento de cargas incorpora un dispositivo de liberación. Desconecta la campana inmediatamente después de la toma de tierra para que el viento no arrastre ni vuelque la carga, con lo que reduce el riesgo de daños tanto en la carga como en el paracaídas.
Escenarios operativos
El abanico es amplio:
- Reabastecimiento militar: munición, raciones, combustible o material sanitario hasta bases avanzadas, sin exposición prolongada de la aeronave.
- Lanzamientos de ayuda humanitaria: alimentos, agua, refugio y equipos médicos a zonas catastróficas o remotas sin acceso terrestre.
- Recuperación de drones y de equipos una vez terminada la misión.
- Logística de expediciones y de lugares remotos para ciencia, minería o plataformas marinas.
Fuente: apcodefense.com (APCO Aviation) , actualizado a 2026-09-23.